
Todos hemos tenido esporádicamente un atisbo o una experiencia, por fugitiva que haya sido, de ese "lugar", que nos colma de un sentimiento de calma profunda, expansión y bienestar. En ese "lugar", por el que fluye una energía de gran poder, se encuentra la inteligencia primordial. La inteligencia se purifica con la visita a este "lugar" y va desencadenando el estado de iluminación. Aunque uno/a sólo pueda lograr establecerse en ese espacio de quietud por unas fracciones de segundo, el beneficio que de ello se deriva (espiritual, mental y corporal) es extraordinario. Se va, además, modificando la percepción, acrecentando la consciencia y facilitando el progreso interior. Sólo con la aplicación perseverante y la práctica asidua, acompañada de motivación firme, va uno consiguiendo permanecer por m찼s tiempo en ese 찼ngulo de quietud, superando as챠 viejas estructuras de la mente y reorganizando su psiquis a un nivel mucho más enriquecedor y elevado.
El acceder a ese punto de quietud proporciona paz, claridad e integración; limpia, ordena y quema las latencias nocivas del subconsciente y procura libertad interior. Es como darse un baño en el inmaculado espacio sin límites, conectando con la energía que anima y penetra a todos los seres animados e inanimados. En la medida en que uno va accediendo a ese "lugar" y puede conectarse mejor con él, incluso en la vida cotidiana es mucho más sencillo mantenerse ecuánime y desapegado, firmemente establecido en la energía del que observa sin ser alterado por los procesos externos o los propios procesos psicofísicos, siempre fluidos e impermanentes. Esa potencia, que es recobrable mediante el acceso al espacio de quietud, impone una actitud interior más lúcida, atinada e inquebrantable.
Más allá de la mente de superficie y el núcleo de confusión y caos que hay en la psiquis, se haya ese espacio límpido y transpersonal. Cada vez que conectamos con el punto de quietud, algo se está modificando en nuestro interior y estamos dando un paso hacia la autorrealización; pero incluso aquellos que no tengan miras místicas o de autorrealización, encontrarán un gran beneficio en poder nutrirse con la energía de calma profunda, claridad y reposo que proporciona ese "lugar".
Todos los grandes maestros de las distintas vías liberatorias coinciden en la importancia de poder conectar con ese ángulo de quietud, capaz de poder mutarnos psicológicamente, ponernos en nuestro eje de equilibrio y facilitar la relación con nosotros mismos y con los demás. A lo largo de una treintena de viajes por los piases asiáticos y de centenares de encuentros con maestros espirituales, yoguis, lamas, monjes budistas y eremitas, he podido constatar que todos ellos conceden gran importancia a la aproximación a ese ángulo de quietud. Simbólicamente gusto de denominarlo punto de quietud, porque es el punto de confluencia entre lo humano y lo transpersonal, el ojo de buey hacia lo otro, hacia aquello donde cesa el ego, la avidez, la aversión, el autoengaño y la insatisfacción...
1 comentario:
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